MÉTODO
DE LECTOESCRITURA:
“Letrilandia”
(Aurora
Usero editorial Edelvives)
1) INTRODUCCIÓN: La importancia de analizar
los métodos de Lectoescritura antes de
elegirlos.
El
término lectoescritura es relativamente moderno y hace referencia a la unión de las dos
habilidades lingüísticas básicas relacionadas con el código gráfico de la lengua:
la lectura y la escritura.
Aunque
ambas están relacionadas, no es imprescindible que los aprendizajes se realicen
simultáneamente. Hemos de tener en cuenta que un niño puede avanzar en su
aprendizaje lector antes de haber desarrollado suficientemente su motricidad
para escribir, pero cuando hablamos de lectoescritura, nos referimos al trabajo
con ambas habilidades, aunque su
progreso y su avance no sean paralelos.
Son
cada vez más los estudiosos que piensan que se puede iniciar el aprendizaje de
la lectura en edad mucho más temprana de los 6 años, basándose en la idea de la psicología
cognitiva que defiende que los aprendizajes precoces no frenan ni deforman sino
que favorecen el desarrollo de los niños y su capacidad intelectual.
Enseñar
a leer antes de los 6 años supone una estimulación precoz de la capacidad de
simbolización y de todas las capacidades intelectuales implicadas en el hecho
de la comunicación, nada hay que se oponga a un aprendizaje precoz de la
lectura en la Escuela Infantil; todo
dependerá del método que se utilice para poner a los niños en contacto con la
lengua escrita, y de la mediación que se consiga transmitir para apreciar el
material escrito.
Y ¿cómo
se aprende a leer?
A leer se aprende leyendo; no se enseña a leer,
como no se enseña a hablar, el niño aprende a leer adquiriendo comportamientos
de lector. Se parte de la idea de que el aprendizaje individual en todo momento
es completo y permite al niño que aprende, a ser fiel a su particular manera de
ser.
La
escuela debe ayudar a preparar un camino en el que cada paso que supone el
aprendizaje es una nueva manera de ser lector: sea a los tres años o a los
dieciocho.
Es
imprescindible que el aprendizaje
precoz de la lectura, se realice con un
método global (al menos, identificación y lectura de palabras) que parta de la
realidad lingüística y comunicativa del niño, proponiendo siempre estímulos de
progreso, superación y enriquecimiento, y abriéndolo a una amplia riqueza temática
y a estimular su inteligencia, su mundo
lúdico, su deseo y sus posibilidades de comunicación. Por eso, es fundamental el
análisis del método que se va a utilizar
en lectoescritura, y así comprobar que se ajusta a los criterios
básicos para poder desarrollar las habilidades lingüísticas escritas de los
niños.
La enseñanza y el aprendizaje de la lectoescritura es uno de
los temas de constante estudio en el ámbito educativo así como una de las
mayores preocupaciones y retos con los que se enfrentan los profesionales en la
etapa de Educación Infantil. Su importancia radica en que, leer y escribir, son consideradas la base fundamental de la formación
académica y el fracaso en su adquisición implica serias dificultades para todo
aprendizaje posterior.
No
es cierto que todos los métodos sean igual de buenos o igual de malos pero la enseñanza de la lectoescritura es una
cuestión metodológica. Un buen método, se ajusta a lo que es leer y escribir, se
ajusta al momento evolutivo del niño y no enseña cosas que luego hay que
desaprender.
“Letrilandia “es
un método creativo con el que los niños
aprenden el proceso de la lectoescritura. Su característica fundamental reside
en la idea de convertir las letras en personajes de un mundo imaginario y en utilizar la fantasía de los cuentos
como elemento motivador.
A partir de las historias que se narran, se
presenta el sonido de cada una de las letras y se explican
aspectos complejos de nuestra lengua de una manera amena y sencilla
que los niños recuerdan de forma natural.
La forma de trabajar este método es la siguiente:

- Combinación de letras para formar sílabas.
·
En el primero de
ellos se comienza a aprender la escritura.
·
En el segundo
libro se refuerzan las silabas de carácter inverso, practicando su estructura
formando palabras y frases cortas.
·
En el tercero se
lleva a cabo una lectura expresiva (no comprensiva) donde se intercala realidad
con la fantasía.
Consta además de cuadernos y fichas de
escritura donde se desarrollan sus contenidos en la versión pauta Montessori (facilitando el trazo
de la palabra al estar las letras ligadas entre sí) y versión cuadrícula (para
la cual el niño debe estar preparado previamente por su dificultad respecto a
la anterior).
Letrilandia permite la
globalización y facilita la participación activa. El niño se identifica con los
personajes, asimila y transfiere sus conductas, repite sus conversaciones,
inventa, imita, etc.
Al analizar la forma en la que se trabaja este método,
nos damos cuenta que estamos ante un método sintético-fonético, (va de lo
pequeño, el fonema, a lo grande, las
palabras). Está basado en la ruta fonológica, donde el niño convierte los
signos gráficos en fonemas y por lo tanto lo que el niño hace es descodificar
no leer.
En cuanto a la pregunta:
¿Se ajusta o no a los procesos
de lectura y escritura? Llegamos a la conclusión de que no se ajustan a los
mismos:
- Aprenden a “leer” silabeando, proceso que
tendrán que desaprender posteriormente para llegar a leer una palabra completa.
(Es mejor quitarle el “personaje” a las letras y de esta manera presentárselas
de forma real).
- No
se ajusta a lo que es leer puesto que no existe una relación real entre el
significante y el significado.
- En
relación a la escritura se debe trabajar el trazado y no la copia, siguiendo de
forma lógica los pasos en relación a la dificultad del trazado.
- Leer
y escribir van asociadas a estrategias de aprendizaje diferentes,
complementándose una con otra.
3). ADECUACION AL MOMENTO EVOLUTIVO.
Como ya hemos dicho
anteriormente, en este método prima la ruta fonológica, por lo tanto es más
adecuado para el último curso del segundo ciclo de educación infantil y primer
ciclo de educación primaria donde los niños ya son capaces de todas las
combinaciones de vocales y consonantes. Anteriormente, la estrategia más
adecuada para trabajar con ellos es la pictográfica donde los niños relacionan
palabra-imagen.
Con este método no se tiene
una visión del mundo global (pensamiento sincrético) porque el niño no otorga
un significado al ver el objeto.
Se debería aprovechar la
curiosidad de los niños y su interés por aprender palabras del entorno, donde
reconozcan la forma de esa palabra, para motivarles e introducirles en la
lectoescritura.
El educador debe conocer las
posibilidades madurativas del niño, sus conocimientos y experiencias previas
confiando en sus capacidades de progreso.
No hay que olvidar que cada
niño tiene su propio ritmo madurativo y posee una determinada personalidad que
debemos respetar. Le ayudaremos a crearse una imagen positiva de sí mismo
valorando más el esfuerzo que los
resultados.
El método elegido es opuesto al desarrollo evolutivo del
niño.
4). VALIDEZ DEL PROCESO Y DEL PROGRESO.
Nosotros como educadores, seremos los responsables de que
el método funcione o no, el método será adecuado si se cumplen los objetivos
establecidos.
El educador debe conocer las posibilidades madurativas
del niño, sus conocimientos y experiencias previas confiando en sus capacidades
de progreso.
A la hora de evaluar los conocimientos adquiridos de la metodología en
el grupo de iguales, hay que prestar atención a los siguientes aspectos:
-
Reacción
de los niños ante el método
-
Atención
que genera
-
Rapidez
de aprendizaje
-
Logro
de adquisiciones correctas
-
Consistencia
de las adquisiciones
-
Rapidez
en su aplicación
-
Metodología
clara y bien estructurada
En relación al aprendizaje de la escritura, creemos que
lo que se debe trabajar es el desarrollo grafomotriz del niño, no un proceso
mecánico de copiar una y otra vez el mismo trazado. Así el niño interioriza lo
que escribe, es decir, la escritura no debe ser de forma mecánica sino que
debería ser un trabajo significativo y funcional y pensando lo que se quiere
representar.
En relación al proceso de lectura es necesario que el
niño entienda lo que lee dándole un significado a la letra, por eso las letras
deben ser reales, no disfrazadas de personajes que con el tiempo les puede
confundir a la hora de interiorizarlas.
CONCLUSIÓN
Después de revisar nuestro primer borrador y analizar las
sugerencias que se comentaron en la sesión presencial, encontramos que este
método no es eficaz y adecuado para
trabajar el proceso de lectoescritura porque:
·
No se ajusta a lo que es leer y escribir.
·
No se ajusta al momento evolutivo del niño.
·
Enseña cosas que luego deben desaprender.
El mejor método para enseñar
cualquier cosa a un niño, como ya hemos comentado, es aquel que responde a las necesidades e
intereses y deriva de sus características psicológicas, diferentes según la
edad, siempre que además, respeten su evolución y desarrollo personal.
La lengua escrita abarca tanto la lectura como la
escritura. La lectura no es un derivado de la escritura y esta no deriva de la
lectura, leer y escribir son actos diferentes aunque se consideran actividades
complementarias, porque leer es conocer y reconocer un lenguaje que ha sido
escrito y escribir es planear y producir formas lingüísticas que puedan ser
leídas.
Aunque es un método bastante
utilizado en las aulas, nosotras no elegiríamos este método para trabajar, en
un futuro con nuestros alumnos, porque como ya comentamos en la introducción:
“Leer
es comprender y escribir es comunicar”.
FUENTES:
- LUVIT
Trabajo realizado por:
Coral Sánchez Paredes
Estrella Guijarro Gandul










Perfecto.
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